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DH vs. DATA

Well, it is that time of the year again, so I might start writing again on a bi-weekly basis :-) The summer was good: I was on DH2013 and got a lot of good feedback on my project about the representation of the face in human paintings, as well as nice outcomes for the rest of the team who traveled to Nebraska by van. Yes, by van. I have to admit that it was fun some parts. I also went to Iceland to present a poster in DATA2013 about our own graph database management system SylvaDB. None of those conferences were what I was expecting.

DH2013, that stands for Digital Humanities, wasn’t engaging enough. To say the truth there were really good presentations and talks, although usually bad speakers were working in really interesting projects, and poor projects had very profesional sellers. On the other hand, the digital humanities thing (that doesn’t have anything to do with humanitarian –disclaimer: anecdote sponsored by the customs officer of Homeland Security of United States of America, right before crossing the border) is becoming its own thing, and its own cult with its own rituals and beliefs. And as in any other cult, there are people doing stuff, or practicants, and people just blowing the bubble and doing some meta-discussing, or believers.

It looks to me like if the Digital Humanities thing were officially established and everybody were just looking for maintaining the thing as it is now (with some honorable exceptions, like Isabel Galina). In contrast, I enjoyed a lot the talks on the DATA Conference: they were clear, wonderful and to the point. It is a shame that the conference covered so many topics and were too specific. Or maybe it’s just that I’ve lost the practice in computer-related conferences. Anyhow, the approach that I saw to relate academia to software development looked to me so money oriented. That’s not necessarily negative, but what about research for knowledge or the pleasure of solving a problem, as we see in other fields. Well, that DATA Conference didn’t have any of that.

In the end, software is led by the industry in order to make money, and digital humanities is led by the academy to keep being the same once settled.

In this scenario, I think it’s better to do my research as best as I can. And there will be already someone to put labels on my work ūüėÄ

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Miedo mainstream

Si bien es cierto que al comienzo de la clase pudimos ver la entrevista a¬†Daniel Shiffman, autor de un¬†libro sobre Processing,¬†titulada ¬ęWhy everyone should learn programming¬Ľ, r√°pidamente la conversaci√≥n se centr√≥, y de manera casi exclusiva, en la lectura propuesta: la obertura, los cap√≠tulos 1 y 2 y la conclusi√≥n de ¬ęComunicaci√≥n y poder. La met√°fora de la sociedad-red¬Ľ, escrito por el soci√≥logo¬†Manuel Castells, autor de la trilog√≠a ¬ęLa Era de la Informaci√≥n¬Ľ

Daniel Shiffman from Mark Webster on Vimeo.

Durante el debate, sin embargo, me resultaron curiosos algunos comportamientos:

  1. La predominancia de las respuestas cortas, concisas y con poca ret√≥rica de aquellos con una fuerte base de ingenier√≠a en contraste con los discursos mucho m√°s largos, elaborados y enrevesados sin necesidad —qu√© dir√≠a Guillermo de Ockham—¬†de los compa√Īeros humanistas, algo de lo que aprender pero no algo que copiar. Deformaci√≥n profesional, imagino. Cuadriculados de mentes dir√°n unos, pragm√°ticos dir√°n otros. A veces me pierdo, la verdad, y comienzo a divagar ante argumentos humanistas, cuesta ver a d√≥nde quieren llegar.
  2. La sutileza del lenguaje de los humanistas¬†a la hora de expresarse, que suelen defender su postura, algunos, comenzando con un ¬ęyo siento¬Ľ, abogando a los sentimientos primero para construir su postura y, luego, defenderla desde ese p√ļlpito de humanidad. Los programadores son m√°s de ¬ęyo creo¬Ľ, ¬ęyo pienso¬Ľ o ¬ęme parece¬Ľ, aunque igual esto √ļltimo responde m√°s a una cuesti√≥n de soberbia y humildad que a un criterio de formaci√≥n o cultura.
  3. Por √ļltimo, desde el primer minuto de clase de la asignatura, cada vez que alguien mencionaba o hablaba sobre algo relacionado de forma directa con la programaci√≥n o los ordenadores lanzaban, supongo inconscientemente, una mirada furtiva y fugaz hacia algunos de los no humanistas de la sala. Ese simple gesto involuntario dice mucho m√°s por la concepci√≥n que los humanistas tienen de s√≠ mismos como un grupo cerrado que toda la literatura escrita al respecto hasta ahora. Entonces me surge la duda de c√≥mo eval√ļan las exposiciones que aquellos con formaci√≥n t√©cnica hacen de temas tradicionalmente humanistas, ¬Ņvolvemos a las humanidades de 1¬™ y de 2¬™? Afortunadamente eso cada vez sucede menos o simplemente¬†ya no me fijo. Igual era s√≥lo una manera de captar la atenci√≥n de los ¬ęinform√°ticos¬Ľ ante alguna imprecisi√≥n que pudieran cometer hablando en un terreno mayormente desconocido o porque era algo que se supone les puede interesar.

Parte I

Pero vamos a lo importante. Durante las clases, aunque sea poco participativo, suelo tomar notas en forma de mapa mental o grafo y procuro ir relacionando todo lo que considero tiene una cierta relevancia para m√≠. Luego esas notas me ayudan a escribir estos largos y pesados posts. No suelo hacer lo mismo mientras leo, tomo notas sobre los m√°rgenes y guarreo un poco las fotocopias o impresos de turno. En cambio, para la √ļltima lectura, bastante amplia a decir verdad, ped√≠ prestado el libro original, y claro, nunca me gust√≥ ¬ęensuciar¬Ľ los libros –el que viene de una familia de varios hermanos debe comprender este punto–, as√≠ que me dediqu√© a hacer uno de mis mapas en papel, con la sorpresa de que en ciertos momentos del debate, cuando me dispon√≠a a escribir un t√©rmino mencionado en clase o relacionar una idea descubr√≠a que ya estaba anotado. Grata sorpresa, ¬Ņindica eso que mi lectura no est√° tan lejana de la de un humanista ¬ęprofesional¬Ľ? Ni lo s√© ni me importa. Parece que finalmente mi interpretaci√≥n no es tan distante de la que imagin√≥ el Prof. Su√°rez que tendr√≠amos cuando recomend√≥ la obra de Castells.

Comienza la obertura hablando de poder pero habr√° que esperar algunas p√°ginas, hasta el cap√≠tulo 1, para llegar a una definici√≥n. Castells habla de la cultura y en cierta manera la desglosa en dos componentes fundamentales: el miedo y la identidad. La cultura del miedo y la necesidad humana por la identidad de la unidad, por un fin com√ļn son, dice, el origen del poder. Pero ese fin del que habla debe ser legitimado para que pueda ser correctamente absorbido por e implantado en la sociedad. Se hace necesaria la construcci√≥n y difusi√≥n de un significado a transmitir. Son las grandes corporaciones las que se encargan de ello, llegando a las redes globales e incluso a los locales a trav√©s del mainstream y¬†dos de sus modelos fundamentales, aunque no √ļnicos: la comunicaci√≥n on-demand y la comunicaci√≥n broadcast. Tal y como la define, la ¬ęautocomunicaci√≥n de masas¬Ľ estar√≠a fuertemente ligada a estos modelos, dando quiz√°s una falsa sensaci√≥n de autonom√≠a pero la posibilidad real del cambio. Qu√© contenido tendr√≠a ese cambio, esa revoluci√≥n, est√° determinado por el mismo significado que se intenta legitimar, por el contenido, y por el contexto. ¬ŅPero qu√© sucede con lo no revolucionario? En cierto momento de la lectura se equiparan los protocolos de comunicaci√≥n con la digitalizaci√≥n, pero no son lo mismo. Tampoco la digitalizaci√≥n, por s√≠ sola, implica una difusi√≥n viral. La posibilita, por supuesto, pero esa velocidad de propagaci√≥n depende en gran medida de la red, de sus coeficientes de clustering y de sus √≠ndices de centralidad. ¬ŅNos habr√≠a llegado la misma informaci√≥n sobre lo sucedido en Egipto sin la tecnolog√≠a actual? ¬ŅHa influido de alguna manera la r√°pida comunicaci√≥n a reforzar la revoluci√≥n? Deben ser muchas las causas que hacen emerger una revoluci√≥n social, pero entre ellas seguro que se encuentra el idealismo/conformismo de la sociedad en cuesti√≥n. Parece que las ciber-revueltas se est√°n dando donde el uso de la tecnolog√≠a es minoritario. Por un parte la media de edad en Egipto es de unos 24 a√Īos, mientras que en Canad√°, por ejemplo, ronda los 40seg√ļn la CIA–, ¬Ņd√≥nde cre√©is que es m√°s probable que surja un movimiento? ¬ŅEn las acomodadas vidas consumistas de los canadienses o en las maltrechas oportunidades de la juventud egipcia?

Si a esto sumamos los valores del PIB de cada pa√≠s, el incremento mundial del precio del trigo y la edad media para tener el primer hijo –que presupongo m√°s baja que la Canadiense–, s√≥lo falta agitarlo un poco y listo. No se juega con el pan de mis hijos, y menos si tengo mucho tiempo ¬ęlibre¬Ľ y poco que hacer. Por contra, no s√© si los canadienses podr√°n para la nueva de tarificaci√≥n de Internet que les/nos quieren imponer. Es Espa√Īa tampoco hemos sido capaces de parar la Ley Sinde. ¬ŅMal end√©mico? Puede, pero de pa√≠ses totalmente asimilados.

Imagino que la cultura de cada pa√≠s juega un papel fundamental. En Norteam√©rica ya no se sabe qu√© fue antes, si el conformismo o el consumismo. Es dif√≠cil que la cultura asiente sin una educaci√≥n pareja. Hoy la tecnolog√≠a est√° cambiando la forma en que nos comunicamos y, por extensi√≥n, en la que nos distraemos. Empieza a hablarse de la educaci√≥n de la atenci√≥n. Si en el pasado los estudiantes se distra√≠an tir√°ndose papelitos con mensajes escritas, hoy lo hacen envi√°ndose SMS’s o por¬†twitter. Una vez le√≠ que Internet es una extensi√≥n de la vida real, en ambos hay bibliotecas, caf√©s y bares, e incluso burdeles. Si educas a tus hijos para que no vayan a los barrios peligrosos, tambi√©n deber√≠as hacer lo mismo en Internet. Es decir, no se trata de un d√©ficit de atenci√≥n, sino de un problema de educaci√≥n en cuanto a los contextos de uso de la tecnolog√≠a. Esto determina unos nuevos protocolos sociales, tanto de pensamiento como de actuaci√≥n, que cristalizan, por ejemplo, cuando Castells equipara el denostado panfleto recolucionario con los blogs. Dec√≠a √Ālvaro Ib√°nez (Alvy) de Microsiervos acerca del bloqueo a Internet de Egipto, ¬ę¬ŅSabes lo que pasa cuando intentas bloquear Internet en todo un pa√≠s? Esto es lo que pasa¬Ľ, y comienza a explicar la incre√≠ble respuesta tecnol√≥gica, alta y baja, para seguir manteniendo las comunicaciones a toda costa. En la actualidad es m√°s dif√≠cil detener los flujos de comunicaci√≥n que construir un muro. La informaci√≥n es clave, y entender los nuevos lenguajes en los que se expresa y manifiesta se hace de imperiosa necesidad. Comentaba Juan, si no recuerdo mal,¬†que el lenguaje siempre se ha usado como un instrumento para controlar y castigar. O lo que es lo mismo, para ejercer poder. √ćntimamente relacionado con el ego, la noci√≥n de analfabetismo, sobre todo digital, no es f√°cil de admitir ni identificar, tanto en su origen como en su fin. Dominar la tecnolog√≠a y estar en tal sentido alfabetizados es una forma de tener potestad sobre nuestras decisiones y de comprender c√≥mo los organismos del poder intentan arrebatarnos la autonom√≠a y reducir nuestra capacidad de elecci√≥n (casos claros:¬†telcos en Canad√°, Ley Sinde en Espa√Īa). Hacernos, seg√ļn Castells, trabajadores desechables o trabajadores auto-progamables. Todos supeditados al mainstream, capaz incluso de cambiar el concepto de gusto simplific√°ndolo a la mera experimentaci√≥n de placer y eliminando del mapa el criterio, fundamental e introducido por Lope de Vega en su ¬ęArte nuevo de hacer comedias¬Ľ.

Parte II

Al hilo de la alfabetizaci√≥n surgi√≥ la pregunta ¬Ņqu√© es estar conectado? A cuya respuesta le sigue una distinci√≥n entre los tipos de usuarios existentes. Un grupo, llam√©mosles activos, participa en Internet y en el mundo digital de manera interactiva, no s√≥lo consume, sino que genera y se comunica a trav√©s de. Sin detenernos en aquellos sin acceso a la tecnolog√≠a, otro grupo podr√≠a ser el de los pasivos, que s√≥lo consume cierta informaci√≥n pero no contribuye a generarla, mantienen por tanto un modelo televisi√≥n de Internet. La falta de alfabetizaci√≥n digital crea segmentos de exclusi√≥n que podemos identificar perfectamente en los ancianos. Si bien conozco de cerca alg√ļn blog llevado por un abuelo de 84 a√Īos y todo el mundo recuerda con cari√Īo a Mar√≠a Amelia, la abuela bloguera, asumo que no es la norma, por ahora; los j√≥venes de hoy tambi√©n ser√°n viejos. ¬ŅCu√°l es entonces el rol de los ancianos? Pregunta que se planeta en el contexto de la Red y la sociedad de consumo. Los ancianos no son buenos consumidores para para el capitalismo, por lo que no hay mucho esfuerzo en formarlos. No son un segmento mainstream. La globalizaci√≥n los desde√Īa.

En este punto, y sin saber muy bien porqu√©, entra en la conversaci√≥n el poscolonialismo y la academia norteamericana. Supongo que por aquello del capitalismo y la globalizaci√≥n, la audiencia y el mainstream. Walter Mignolo, argentino y ciudadano estadounidense por d√©cadas, es semi√≥logo especialista en literatura, antropolog√≠a y estudios de espa√Īol y latinoamericanos, y toda una eminencia en eso del poscolonialismo. Mignolo termina por mantener un discurso bastante inflexible, s√≥lo posible desde la posici√≥n de poder que la Universidad de Duke le proporciona. Esos c√≠rculos, base del sustento econ√≥mico de la academia en un ciclo sin fin donde el poder genera capital y el capital poder, est√°n supeditados al mercado global y potencian la relevancia del discurso y, por qu√© no, su sesgo. Esto degenera en redes laborales que llegan a ser casi mafias. ¬ŅEs justificable? No sabemos si los motivos de su rigidez intelectual son meramente egocentristas y econ√≥micos, ni soy qui√©n para juzgarlo. Lo que s√≠ es evidente es que incluso una postura totalmente posicionada nunca es determinista en cuanto a lo que inspiraci√≥n se refiere, y puede desembocar en corrientes contrarias con una buena base argumentativa. Sin duda una ganancia para todos.

Parte III

Apart√°ndonos un poco de lo anterior, el Prof. Su√°rez orienta la conversaci√≥n a la segunda lectura propuesta y que yo hab√≠a olvidado por completo, The Professor of Micropopularity. En ella se cuenta c√≥mo James Schamus dirige un seminario para una docena de estudiantes en el que aplica, m√°s o menos, la hard fun de la que habl√°bamos semanas pasadas. Cercano a la idea de la cultura y la escena¬†indie, Anaid nos contaba la aparaci√≥n de los hipster, algo que al menos en el sur de Espa√Īa llamar√≠amos jipipollas. Estos hipsters son como los m√°s cool entre lo cool, los m√°s indies entre los indies, los m√°s trendies entre lo trendy. Y ya paro que me da fatiga escribir tantas de estas palabras seguidas. Generalmente j√≥venes, son a la cultura y las tendencias lo que los early adopters a la tecnolog√≠a. Presumen de ideolog√≠a liberal y hippie pero visten la ropa m√°s cara. Juan los comparaba con Baudelaire y ¬ęEl pintor de la vida moderna¬Ľ. Yo no creo que ni que est√©n en el mismo planeta.

Este tal James Schamus alecciona a sus alumnos para generen obras a trav√©s de productoras independientes. Pero el cine independiente dista mucho de ser minoritario, quiz√°s s√≠ en su concepci√≥n, pero no en su ejecuci√≥n. Detr√°s de cada peque√Īa productora est√° el dinero y el nombre de una de las grandes que las usan como sucursales de cine y comunicaci√≥n, como laboratorio de experimentaci√≥n para preparar los nuevos productos del mainstream con una muy baja inversi√≥n. Estos indies, hipsters o lo que sean presumen de la exclusividad, de la novedad, sin pararse a pensar realmente qu√© significa eso en el mundo consumista. Las modas de hoy, en definitiva, se est√°n convirtiendo cada vez m√°s en sutiles modificaciones de las modas de ayer. Los grandes actores del mercado introducen sutiles variaciones para, supuestamente, ofrecer esa novedad y exclusividad. Recolocan lo viejo en otro contexto cuando ha pasado el tiempo suficiente y ya tienen uno hit para los nuevos consumidores. Lo cool ya no es nada cool. Ahora es mejor ser hipster. Aterrador.

Nos cuenta¬†Fr√©d√©ric Martel en su libro Mainstream que ¬ęlos europeos no saben hacer mainstream¬Ľ. La cultura europea, heterog√©nea, con historia y con ra√≠ces muy arraigadas tanto social como hist√≥ricamente, es muy distinta de la norteamericana. Da la sensaci√≥n de que en Europa no se ha sucumbido a esa necesidad de sentirse parte de la unidad. Prefieren conservar sus propias identidades. El mainstream llega a todos sitios, es evidente, es capaz de mimetizarse y camuflarse de formas inveros√≠miles. En Europa ha encontrado su tal√≥n de Aquiles. Se ha visto en la necesidad de cambiar, de adaptarse. Si los europeos no consumen de la misma forma, hay que cambiar la forma en la que llegamos a ellos. Europa es un crisol de culturas distintas y disjuntas, si los europeos no somos, como dice Martel, capaces de hacer mainstream, es quiz√°s porque aun no hemos desarrollado los protocolos sociales necesarios para que las culturas se extiendan m√°s all√° de cada frontera. Es por ello que, a ra√≠z de lo que Diego comentaba, en lugar de consumir Coca-Cola tomando una hamburguesa en el mall, en Espa√Īa la compramos para almorzar en la tienda de la esquina. Distinto collar, mismo perro.

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Datos que amenazan

Hoy he tenido otra interesante clase de El Humanista Digital. La ¬ę√ļnica¬Ľ lectura eran los cap√≠tulos 13, 14, 16 y 20 de Beautiful Data: The Stories Behind Elegant Data Solutions, escrito por Toby Segaran and Jeff Hammerbacher, aunque no s√© si este √ļltimo es el mismo Jeff Hammerbacher que ahora trabaja para Facebook como Data Manager. Tendr√≠a sentido al menos.

El libro, muy recomendable, ha sido la introducci√≥n definitiva de los asistentes al mundo de los datos, su representaci√≥n y su interpretaci√≥n. Y, como buena clase de humanistas, no ha faltado la sana discordia. Debo reconocer que es la primera vez en mi vida en que escucho las palabras ataraxia, hermen√©utica y epistemol√≥gico (para esta √ļltima ni siquiera hay entrada en el DRAE) en menos de tres horas y en una clase. Definitivamente estoy en el mundo humanista.

Parte I

Comenzamos la clase con un v√≠deo ¬ęorg√°nico¬Ľ basado en el trabajo de Michael Ogawa. En este caso se part√≠a del an√°lisis pragm√°tico del acto de habla clasificado seg√ļn los criterios de J.L Austin y Juan Jos√© Calvo con la intenci√≥n de identificar la figura del gracioso en una selecci√≥n de las comedias de Calder√≥n de la Barca. Tomando como medida temporal el verso, se extrajo la evoluci√≥n de la frecuencia absoluta de cada acci√≥n seg√ļn avanzaba la obra y se representaron simult√°neamente todas las obras analizadas. Desestimando aquellas apariciones de acciones con una frecuencia menor al 0.5% se cre√≥ un¬†v√≠deo en el que cada acto, de un color, se mueve alrededor del personaje que efect√ļa la acci√≥n cuando √©sta se produce, de manera que seg√ļn sea el √°rea del c√≠rculo significar√° que m√°s o menos veces se est√° usando el t√©rmino. Es curioso ver c√≥mo casi siempre hablan todos a la vez –¬Ņinterludios?– y usan los mismos verbos. Elegir s√≥lo los actos m√°s repetidos es s√≥lo una de las miles de maneras de analizar los datos que Miriam Pe√Īa, la investigadora¬†al mando, pudo haber seleccionado. Resulta evidente que hay otras maneras y que seg√ļn se tomen o no, las representaciones de los datos ser√°n de una u otra forma. M√°s importante que el porqu√© no se tuvieron en cuenta las frecuencias bajas es qu√© informaci√≥n nos da la visualizaci√≥n generada. Es fundamental ir contestando preguntas para que vayan apareciendo otras nuevas; si nos detenemos a plante√°rnoslo todo, si abusamos del escepticismo, ser√° muy dif√≠cil avanzar. Juan, otro alumno, se preguntaba por qu√© abandonar esos verbos con poca frecuencia si quiz√°s eran incluso m√°s decisivos que los actos m√°s repetidos. Un planteamiento totalmente leg√≠timo. La respuesta es que tanto un enfoque como el otro son igualmente v√°lidos, pero no se puede desestimar ninguno sin antes atacar el problema. Hay que avanzar, y con datos la forma de avanzar es analiz√°ndolos. Puede pasar que al no contemplar los actos poco nombrados en las obras estemos perdiendo informaci√≥n importante de cara a la identificaci√≥n del personaje c√≥mico en las comedias, que quiz√°s un an√°lisis pragm√°tico del texto no lleve a nada, pero si no se intenta y s√≥lo se especula no hay avance posible. Es necesario exprimir los datos para que nos digan algo. Porque la informaci√≥n est√° ah√≠, es s√≥lo cuesti√≥n de darle las vueltas necesarias y, en este caso, una representaci√≥n org√°nica nos sirve para ver que la repetici√≥n de determinados actos de habla s√≠ configuran y definen las intervenciones de los graciosos en las comedias de Calder√≥n.

Parte II

Tras la presentaci√≥n del v√≠deo, la discusi√≥n se situ√≥ en torno al proyecto Rayuela155! y la poca informaci√≥n que acerca de √©l hay por el momento. La idea inici√°tica parti√≥ de la clase de la semana pasada, fue un germen, pero hay visos de que quiz√°s vaya desembocar en algo bien distinto. Al preguntarse uno mismo por la justificaci√≥n de un proyecto as√≠ surge, por una parte, la visi√≥n del exceso de informaci√≥n y el intrincado laberinto de obst√°culos, aunque tambi√©n de ganancias, que implica. ¬ŅNecesitamos ¬ęconocer¬Ľ todas las lecturas posibles de Rayuela? Pregunta equivocada. No se trata de eso. Las t√©cnicas tradicionales de interpretaci√≥n seguir√°n siendo aplicables a cualquiera de las combinaciones que seamos capaces de obtener de Rayuela, aquellos de formaci√≥n deconstruccionista seguir√°n aportando lo mismo que los post-modernistas. La profesionalizaci√≥n de la lectura debe comprender los distintos roles y contextos posibles. Rayuela155! nace como un experimento para cambiar algunas cosas en la educaci√≥n human√≠stica, con √°nimo de complementar lo ya existente, nunca de desplazarlo, y conseguir as√≠ un curr√≠culo m√°s rico para el humanista capaz ahora de disponer de la conveniencia o no de ciertas herramientas seg√ļn sean las preguntas que necesita contestar.

Sin embargo, el sentimiento de desorientaci√≥n ante la marasmo de informaci√≥n y datos en las que cava vez estamos m√°s inmersos se hizo patente cuando un alumno plante√≥ si se juzgaba o no el que se escogieran m√©todos tradicionales de investigaci√≥n hermen√©utica. Dio a entender que se sent√≠a desplazado por las nuevas t√©cnicas. Esa postura de m√°rtir de la que s√≥lo el Prof. Su√°rez se percat√≥ en el discurso denota una importante falta de conocimiento de los nuevos procesos, lo que puede llegar a mermar la capacidad de decisi√≥n y limitar la autonom√≠a del investigador. El mundo de la obsolescencia programada est√° cambiando las reglas del juego, est√° moldeando el sistema socio-econ√≥mico y la adaptaci√≥n no es una desventaja necesaria, sino la posibilidad de aprovechar nuevas herramientas, de convertirse en agente activo. Ello conlleva participar y reaccionar, y dejar de resguardarse en el nicho que ya se conoce. Ninguna nueva iniciativa est√° exenta de cr√≠tica, √©sta no es menos. Pero no hay que perder el norte, un escepticismo desmedido¬†es un instrumento necesario pero demasiado poderoso. El¬†pirronismo constante puede terminar por la destrucci√≥n del criterio, la suspensi√≥n del yo o la ataraxia mental, tan de moda en pol√≠tica actual y que tan √ļtil result√≥ para la Reforma Cat√≥lica. Hemos de situar el yo, remangarnos y ponernos manos a la obra. O al menos esto es lo que yo saqu√© de la micro-conferencia que dio en ese momento el Prof. Su√°rez. Vamos, no criticar por vicio. Conoce primero para poder desmontar con raz√≥n.

Como apuntaba Diego, los textos no son tan distintos de los datos y viceversa. Entonces, ¬Ņpor qu√© no agregar los nuevos procedimientos a las humanidades? Al fin y al cabo es un proceso de interpretaci√≥n a partir de una entrada con m√°s o menos contexto.

Parte III

La √ļltima parte de la clase se centr√≥ en un libro que no figuraba como lectura, ¬ęLa medida de la realidad. La cuantificaci√≥n y la sociedad occidental, 1250-1600¬Ľ de A.W. Crosby, del que se desprenden algunos conceptos interesantes. Medir la realidad –explicaba el Prof. Su√°rez– es cuantificar lo que de ella podemos percibir. Algo para lo que a la ciencia y la tecnolog√≠a nunca le falt√≥ pudor. La obra de Crosby nos permite descubrir que esto se ha hecho desde hace mucho m√°s¬†tiempo del que se suele pensar, y conocer c√≥mo eran las herramientas de entonces, basadas b√°sicamente en los mapas. En una revisi√≥n del citado (de entre las muchas que circulan por Internet), con m√°s o menos fortuna, se llega decir que hay un numeroso grupo de personas que ¬ęno considera a los n√ļmeros como parte de la cultura; me refiero claro a una cultura b√°sicamente literaria que desprecia los fen√≥menos de la cuantificaci√≥n como si se tratara de labores de mediocres especialistas; aquel tipo de gente que sin sensibilidad para el arte y las emociones humanas busca en esot√©ricas especialidades su cuota de gloria. Pues bien, es un error, un grave error¬Ľ. Inspirador. No conozco al autor del blog ni creo que sea necesario, sea un lector profesional o no su impresi√≥n sobre el mensaje del libro queda clara: ¬ęme da mucha pena que esta clase de libros no sean de lectura obligatoria para toda persona moderadamente ilustrada¬Ľ. S√≥lo puedo decir una cosa: ¬°bravo! Si este libro viene a decirnos que los n√ļmeros son nuestros amigos, que no hay que sentir los datos como una amenaza, que los aprovechemos y nos apoyemos en ellos para construir nuevos procedimientos y contestar preguntas distintas, no puedo sino saltar de mi silla y abrazar como agua de mayo la obra de Crosby.

Se me antoja que es, aunque con cambios de forma, lo que Toby Segaran and Jeff Hammerbacher¬†vienen a contarnos de una menara un poco, si me permiten la licencia, menos humanista. En el cap√≠tulo 20 de Beautiful Data se hace¬†hincapi√©¬†en el cambio de paradigma que supone pensar y organizar la estructura mental en torno a las relaciones, reducir la realidad a modelos manejables. Hecho que nuevamente las grandes instituciones utilizan para sus acciones pol√≠ticas, militares o econ√≥micas. Vivir siendo conscientes de las v√≠nculos que existen entre todo lo que nos rodea intuyo que no es f√°cil, hay demasiada informaci√≥n, no estamos preparados para afrontar tal complejidad. Necesitamos formas de representar y visualizar para sentir como asequible la red y sus comportamientos emergentes. Y esto no ser√≠a posible sin estructuras flexibles que soporten eficientemente los datos en grafo para poder trabajar con ellos. Las bases de datos tradicionales, en funcionamiento durante los √ļltimos 40 a√Īos, han sido un importante hito en la historia de la inform√°tica y del mundo. Pr√°cticamente todo lo que hacemos en la Red queda registrado en una base de datos. Pero esa informaci√≥n est√° mucho m√°s relacionada de lo que cabr√≠a esperar, est√° interconectada, y en eso los tradicionales sistemas gestores de bases de datos se quedan cortos. Surgi√≥ no hace mucho un nuevo movimiento que intenta dar respuesta a esa necesidad, el NoSQL, dentro del que se engloban, entre otros muchos tipos, las bases de datos basadas en grafo. √Čstas son capaces de almacenar de manera natural la informaci√≥n como un red, en la que los nodos y las relaciones entre ellos tienen atributos, con lo que es sencillo modelar pr√°cticamente cualquier grafo, consultarlo, analizarlo o almacenarlo. Un ejemplo puede ser la base de datos basad en grafo Neo4j, n√ļcleo fundamental –junto a Django/Python— del sistema Sylva que desarrollamos en el CulturePlex.

Insist√≠a Juan, al final de la clase, en el dataset y el imaginario colectivo. Lo segundo qued√≥ m√°s o menos claro, a mi parecer al menos, resaltando la inocencia de no preguntarse porqu√© damos por v√°lida la visi√≥n que Cosmos de Carl Sagan hace del Universo y en cambio martilleamos hasta la extenuaci√≥n nuevas visualizaciones de trabajos human√≠sticos como los v√≠deos sobre las comedias de Calder√≥n. Si me apuran, Cosmos, adem√°s de ser una obra brillante y excepcional, nos permite adentrarnos en el Unverso y verlo. La concepci√≥n que mucha gente tiene de los planetas es gracias a Cosmos, como defend√≠a Juan. La representaci√≥n de un planeta tiene dos partes fundamentales: la cient√≠fica que subordina ciertos par√°metros como el color, la composici√≥n, la presencia de atm√≥sfera o el tama√Īo; y la art√≠stica, que se encarga de recoger todas las reglas y restricciones y dibujar un posible planeta que quiz√°s exista. ¬ŅEs acaso tan distinto de los v√≠deos sobre las comedias? ¬ŅNo hay tambi√©n un trabajo cient√≠fico detr√°s del art√≠stico? En mi humilde opini√≥n, y con las distancias evidentes, no son cosas tan distintas.

Respecto a lo primero lo explicar√© con un ejemplo.¬†Google Zeitgeist es un ¬ęproducto¬Ľ de los de Mountain View que¬†se encarga de obtener la informaci√≥n relevante a las tendencias masivas en cuanto a b√ļsquedas. ¬ę¬ŅQu√© pasa con lo que no se repite?¬Ľ, pues que no obedece a las leyes del mercado. Google es una empresa, una empresa enorme, y busca mecanismos para mejorar la experiencia de sus usuarios a trav√©s de sus h√°bitos, para de esta forma hacerlos consumir m√°s publicidad, la base econ√≥mica de la compa√Ī√≠a. Lo que no se conoce no le interesa a Google, pero puede interesar a otros. Es s√≥lo una forma de explotar los datos y la estructura. ¬ę¬ŅQu√© pasa con lo que no se repite?¬Ľ, mi respuesta es ¬Ņcu√°l es la pregunta que quieres contestar?

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La retórica del código

La semana pasada, en la segunda parte de la clase de tres horas que, a decir verdad, se pasaron volando, las lecturas recomendadas eran el pr√≥logo y cap√≠tulo primero de¬†La era de la informaci√≥n Vol. 1: La sociedad red, de¬†Manuel Castells, ‚ÄúPart Three: Digital Life‚ÄĚ de¬†Being Digital por¬†Nicholas¬†Negroponte, y los cap√≠tulos del 1 al 6 de¬†Linked. How Everything Is Connected to Everything Else and What It Means, una exquisita obra de divulgaci√≥n de¬†Albert-L√°szl√≥ Barab√°si.

Para esta semana ten√≠amos nuevas e interesantes lecturas que poco a poco van introduciendo lo digital. Muy relevantes me resultaron los manifiestos de las Humanidades Digitales, tanto la primera versi√≥n como la 2.0, la entrevista a Daniel Shiffman que FlowingData titul√≥ Por qu√© todo el mundo deber√≠a aprender programaci√≥n, o el discurso de Umberto Eco al recibir el doctorado honoris causa en la Universidad de Sevilla hace algo menos de un a√Īo. Y por si fuera poca lectura, se a√Īadi√≥ el art√≠culo de Google al respecto de su nueva herramienta Books Ngram Viewer, titulado An√°lisis cuantitativo de la Cultura usando millones de libros digitalizados, creo que aqu√≠ tampoco es muy decisiva la noci√≥n de mill√≥n norteamericano o mill√≥n castizo, tal cantidad ya asusta de por s√≠.

Parte I

Comenzaba la clase de hoy con el debate sobre la comunicaci√≥n¬†broadcast vs. la comunicaci√≥n¬†on-demand y su utilidad o no para cambiar los modelos de ense√Īanza tradicional que se llevan a cabo en las asignaturas de cualquier √≠ndole. Se lleg√≥ de nuevo a la necesidad de establecer una audiencia: las academias virtuales tienen en la peque√Īa empresa su c√©lula m√°s peque√Īa mientras que cualquier individuo con suficiente tiempo libre y dedicaci√≥n puede ¬ęformarse¬Ľ a trav√©s de, por ejemplo, los m√°s de 1 150 v√≠deos que la Universidad de Stanford publica gratuitamente a trav√©s de su canal en YouTube. Consumida de esta forma la formaci√≥n se convierte en una colecci√≥n de contenidos de m√°s o menos calidad, pero sin la mayor garant√≠a de que realmente se vaya a formar nadie con ello. Se hace necesario un mecanismo de interacci√≥n con los consumidores de los contenidos. Casi no importa si son difundidos en un clase de 3, 14 √≥ 160 personas, a trav√©s de la televisi√≥n o la radio o si est√°n disponibles libremente para su descarga en una p√°gina web.¬†¬ŅSe toma un curso porque se siente inter√©s en el tema o porque se supone que se debe tomar para conseguir ser en un especialista en X? ¬ŅQui√©n decide qu√© es lo apropiado para formar a los dem√°s en tal o cual disciplina? ¬ŅPor qu√©?

Estableciendo que en la pr√°ctica es irrelevante el medio en el que se difunda la informaci√≥n si √©ste no ofrece cierto grado de interacci√≥n –ya sea broadcasting, multicasting, on-deman o loqueseacasting–, necesitamos aun contestar a las preguntas anteriores en base al curr√≠culo de los ¬ęalumnos¬Ľ potenciales, entendi√©ndolo como ¬ęel conjunto de estudios y pr√°cticas destinadas a que el alumno desarrolle plenamente sus posibilidades¬Ľ. En el mundo de las Ciencias la justificaci√≥n del background es evidente, nadie confiar√≠a demasiado en un ingeniero que no ha estudiado matem√°ticas o f√≠sicas. Es m√°s, en √ļltima instancia, todas las ciencias aplicadas, ingenier√≠as y carreras t√©cnicas est√°n enfocadas a producir un bien en el mercado, est√°n sometidas a los requisitos y leyes fijas que la sociedad de consumo impone. El buen ingeniero queda definido en t√©rminos de eficiencia y eficacia econ√≥micas. En cambio eso no sucede en las Humanidades. No hay una entidad que establezca los conocimientos necesarios para el perfecto humanista, en parte, porque ser√≠a casi antit√©tico. El criterio, la capacidad de razonamiento, la comprensi√≥n o el an√°lisis son b√°sicos para los humanistas, pero no es f√°cil escoger, por ejemplo, las lecturas adecuadas para que afloren. Propon√≠a Negroponte que no se diseccionen m√°s ranas, la ¬ęhard fun¬Ľ de Seymourt Paper, dale las herramientas al alumno y √©l buscar√° los resultados –aunque el proceso ser√≠a un poco menos¬†frustrante¬†si se supervisa un equilibrio entre el ensayo y error y el do it yourself. Se me antoja que es lo que las Humanidades han estado haciendo desde siempre, con el inconveniente a√Īadido de tener 2 000 a√Īos de historia y muchas, much√≠simas ¬ęherramientas¬Ľ que conocer de antemano. Incluso demasiadas, tantas que a veces termina por convertir al humanista en un coleccionista de sus propios saberes, un curador herm√©tico. ¬ŅPreocupados por las subsistencia? No me extra√Īa, ante el hermetismo cualquier nuevo camino se presenta como una amenaza. La adaptaci√≥n es la clave, no hay por qu√© perder de vista el humanismo cl√°sico, pero s√≠ emborronar un poco las fronteras en todas las direcciones. Un cambio de paradigma. Ense√Īar a manejar herramientas que tarde o temprano arrojar√°n soluciones a problemas de naturaleza humanista no es una crisis, ni una amenaza, ni, mucho menos, un problema de subsistencia.

Parte II

La segunda parta de la clase, coincidente con el momento en el que el Prof. Su√°rez estima que estamos divergiendo m√°s de la cuenta y el tiempo de aula se agota, comienza con unas propuestas sobre las que pensar. Entre ellas el Digital Humanities Manifesto, que habla de muchos conceptos viejos en el mundo del Software Libre pero que, como observaba un alumno, no son para nada la norma en el mundo de la Inform√°tica. No s√© cu√°l es la formaci√≥n de las personas que han escrito el manifiesto, pero s√≠ que el documento defiende valores no muy distintos a la filosof√≠a stallmaniana. Y va m√°s all√° llegando a aseverar incluso mi postura: ¬ęlas Humanidades Digitales tratan sobre convergencia: no s√≥lo entre las disciplinas y los medios, sino tambi√©n entre las artes, las ciencias y las tecnolog√≠as¬Ľ. Es decir, entre las visualizaciones de los datos, las teor√≠as aplicadas y las herramientas de an√°lisis.

A colaci√≥n del c√≥digo fuente surge una pregunta interesante: ¬Ņes la programaci√≥n (un) arte? Reformulando, ¬Ņse puede disfrutar est√©ticamente con el c√≥digo? Mi respuesta es clara: s√≠. Pero no exactamente en el mismo sentido en que se disfrutan de los recursos de la escritura. Un libro surge, intuyo, por la necesidad de contar algo. Tiene un fin. El Humanismo se ha encargado de difuminar el objetivo de cada libro, de cada escritura, d√°ndole diversas interpretaciones y dotando al lenguaje de una ret√≥rica que puede estudiarse en s√≠ misma sin tener en cuenta, a priori, la finalidad √ļltima del autor al escribirlo. En este sentido un programa de ordenador no es muy diferente. Consta de un origen, que es resolver o dar una soluci√≥n v√°lida a un problema, y est√° elaborado por c√≥digo inform√°tico. El c√≥digo son letras estructuradas como en casi cualquier lenguaje escrito y tiene un significado. Existen muchas maneras de resolver un problema con c√≥digo de la misma forma que existen muchas maneras de decir una misma cosa. Sin embargo no todo el c√≥digo responde ante un canon est√©tico. Pese a que cumpla con su finalidad, hay c√≥digos bien escritos, c√≥digos brillantes, c√≥digos elegantes y c√≥digos feos, horribles e ilegibles. La premisa perseguida siempre es la misma: simplicidad, tiempo y espacio. Desde los or√≠genes de la programaci√≥n sobre ordenadores reales, los programadores tuvieron la limitaci√≥n del espacio que el c√≥digo pod√≠a usar, tanto en memoria como en almacenamiento, esto es, la cantidad de informaci√≥n que en un momento dado pod√≠a usar y la longitud del programa. Adem√°s no pod√≠a ser¬†interminablemente¬†lento en su ejecuci√≥n. Fueron estas circunstancias las que provocaron que escribir c√≥digo se convirtiese en una tarea artesanal, en una proceso de conocimiento extremo de los recursos disponibles de cada procesador para sacarle el mayor partido, de hallar la mejor soluci√≥n bajo estos t√©rminos. En los tiempos en los que se programaba para ensamblador la programaci√≥n era un arte. M√°s tarde llegaron los lenguajes de segunda generaci√≥n, tercera, etc. que abstra√≠an el c√≥digo final que la m√°quina deb√≠a interpretar. Auto-generaban programas de la manera m√°s eficiente posible a partir de instrucciones mucho m√°s asequibles por el intelecto. Esto, junto con la aparici√≥n de la Ingenier√≠a del Software, provoc√≥ que el c√≥digo se desatendiera en pos de los requisitos. No era importante la calidad sino la funcionalidad. No estoy para nada de acuerdo con esto. Por fortuna lleg√≥ el movimiento del Software Libre en el que m√°s o menos desinteresadamente se pone a disposici√≥n del que lo requiera las fuentes originales de los programas.

Es f√°cil encontrar aberraciones desde el punto de vista est√©tico. Por suerte, en lenguajes como Python los autores y¬†la comunidad alrededor de ellos se encargaron de constituir una gu√≠a de estilo que desde entonces sirve para determinar qu√© es buen c√≥digo Python y qu√© no lo es. La norma que lo recoge es la PEP8. No es m√°s que una forma de canon est√©tico, el lenguaje seguir√° funcionando exactamente igual mientras no haya errores sint√°cticos. Entonces, ¬Ņpor qu√© esa fijaci√≥n por el buen c√≥digo? Lo primero por la posibilidad de que otros tengan que modificar programas que no son suyos, un mejor c√≥digo es m√°s legible. Lo segundo, bajo mi punto de vista, es mero placer est√©tico, el disfrute de la ret√≥rica que puede existir tras un mont√≥n de l√≠neas, del porqu√© se usan unas instrucciones y no otras, etc.

A modo de ejemplo dejo un extracto de c√≥digo que cumple con todas las normas del PEP8…


def combine(items, k=None):
    """
    Create a matrix in wich each row is a tuple containing one of solutions or
    solution k-esima.
    """
    length_items = len(items)
    lengths = [len(i) for i in items]
    length = reduce(lambda x, y: x * y, lengths)
    repeats = [reduce(lambda x, y: x * y, lengths)
               for i in range(1, length_items)] + [1]
    if k is not None:
        k = k % length
        # Python division by default is integer division (~ floor(a/b))
        indices = [(k % (lengths * repeats)) / repeats
                   for i in range(length_items)]
        return [items[indices] for i in range(length_items)]
    else:
        matrix = []
        for i, item in enumerate(items):
            row = []
            for subset in item:
                row.extend([subset] * repeats)
            times = length / len(row)
            matrix.append(row * times)
        # Transpose the matrix or return the columns instead rows
        return zip(*matrix)

…y otro que no.


def GaborFilter():
    var = pos_var/10.0
    w = pos_w/10.0
    phase = pos_phase*CV_PI/180.0
    psi = CV_PI*pos_psi/180.0

    cvZero(kernel)
    for x in range(-kernel_size/2+1,kernel_size/2+1):
        for y in range(-kernel_size/2+1,kernel_size/2+1):
            kernel_val = math.exp( -((x*x)+(y*y))/(2*var))*math.cos( w*x*math.cos(phase)+w*y*math.sin(phase)+psi)
            cvSet2D(kernel,y+kernel_size/2,x+kernel_size/2,cvScalar(kernel_val))
            cvSet2D(kernelimg,y+kernel_size/2,x+kernel_size/2,cvScalar(kernel_val/2+0.5))
    cvFilter2D(src_f, dest,kernel,cvPoint(-1,-1))
    cvShowImage("Process window",dest)
    cvResize(kernelimg,big_kernelimg)
    cvShowImage("Kernel",big_kernelimg)
    cvPow(dest,dest_mag,2)
    cvShowImage("Mag",dest_mag)

Actualización: Me envía el Prof. Suárez una iniciativa recién estrenada, de hecho salida directamente de unos de los foros de HASTAC tras la MLA 2011, una de las conferencias sobre Humanidades más grandes de todos los Estados Unidos. Su nombre es Critical Code Studies. Mark C. Marino lo ha resumido perfectamente en un sólo párrafo:

¬ęCada vez m√°s el c√≥digo determina, transforma y limita nuestras vidas, nuestras relaciones, nuestro arte, nuestras culturas y nuestras instituciones c√≠vicas. Es el momento de sacar al c√≥digo de las dobles comillas y moverlo m√°s all√° de la ejecuci√≥n para comentarlo, documentarlo e interpretarlo. Saquemos el texto del c√≥digo¬Ľ.

Parte III

Por √ļltimo me gustar√≠a mencionar un proyecto m√°s que interesante que inspir√≥ otro compa√Īero de clase: Understanding Rayuela –al estilo del famoso Understading Shakespeare. Sucede que Rayuela, a pesar de la l√≠nea tradicional de lectura que Cort√°zar propone, m√°s alguna que otra adicional, se puede construir de otras muchas. Siendo puristas, si la novela consta de 155 cap√≠tulos podr√≠amos obtener las novelas correspondientes a todas las permutaciones, es decir,¬†155! novelas distintas. Si mis c√°lculos no me fallan, m√°s de 4 mil hexadecillones de veces el n√ļmero de part√≠culas del universo. Un n√ļmero bastante aterrador. Siendo un poco realistas no creo que realmente se puedan combinar de cualquier manera y con total seguridad el n√ļmero de novelas posibles a partir de Rayuela ser√° algo m√°s abarcable. Lo que propongo es crear una aplicaci√≥n capaz de obtener un resumen de todas las posibilidades de ordenaci√≥n distintas de los cap√≠tulos de Rayuela e incluso las analice en los t√©rminos habituales de miner√≠a de textos. Podr√≠amos ver c√≥mo la aparici√≥n de ciertos t√©rminos en momentos concretos siguen desencadenando o no los mismos sucesos, o analizar c√≥mo la frecuencia de los t√©rminos a lo largo de la obra determina o no el mensaje. Un conjunto interesante de posibilidades que luego podr√≠amos aplicar a otras obras como 62 Modelo para amar o incluso a obras tradicionales para comprobar c√≥mo afecta el orden de los cap√≠tulos a la creaci√≥n de un resumen de la idea que se transmite.

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De humanistas, crisis y WikiLeaks

En la primera clase de la asignatura El Humanista Digital se discutieron temas salientes de art√≠culos de Stanley Fish, en concreto tres de ellos (todos en ingl√©s): ¬ŅNos salvar√°n las Humanidades?, La Crisis de las Humanidades II, Llega oficialmente la crisis de las Humanidades y una review de “The Last Professor”. S√≠, es tan apote√≥sico y tremendista como parece, o m√°s. Adem√°s tambi√©n se recomend√≥ la lectura de los cap√≠tulos 1, 5 y 6 de la obra de Jerome Kagan titulada Las Tres Culturas: Ciencias Naturales, Ciencias Sociales y Humanidades en el siglo XXI [en].

Parte I.

Reconozco que no me le√≠ todos los art√≠culos al completo, aunque s√≠ que estuve en la segunda mitad de la discusi√≥n y quiero reflejar algunas de mis impresiones respecto a ciertos temas concretos que salieron a colaci√≥n. Como las dos primeras cuestiones a pensar, y esto es muy importante, pensar, ya que no suele haber una respuesta absoluta, est√°n, por una lado la b√ļsqueda de ¬ęargumentos que “expliquen” o “justifiquen” las Humanidades, en cuanto disciplina acad√©mica, a partir de la √≥ptica que propone Stanley Fish¬Ľ. Cita a continuaci√≥n el Prof. Su√°rez un pasaje del autor: ¬ę[…] Si¬†estos¬†o¬†algunos¬†otros puntos de referencia¬†instrumental¬†–instrumental¬†en¬†el sentido de¬†que¬†est√°n ligadas a un¬†efecto secundario¬†y no¬†a¬†una¬†econom√≠a interna– son los que¬†deben¬†cumplir con¬†las humanidades, √©stas nunca estar√°n a la altura¬Ľ. Surge con facilidad en esta discusi√≥n la idea de la crisis de las Humanidades. Es necesario hacer una distinci√≥n importante aqu√≠: cuando se habla de crisis de las Humanidades se est√° hablando en realidad de la crisis en los modelos de financiaci√≥n de las Humanidades, en que las universidades est√°n cerrando programas y en que las partidas presupuestarias son cada vez m√°s escasas. Establecido esto, s√≠, hay crisis, ¬Ņpero por qu√©? Bien, para contestar a eso debemos siempre tener en cuenta el entorno econ√≥mico capitalista en que nos movemos. Lo que no es rentable tiende a desaparecer, luego, parece que no se gana mucho dinero con las Humanidades. Se han convertido, como dec√≠a una alumna del curso, en un lujo, en un producto para la √©lite. Posteriormente afirmaba que las Ciencias se estaban ¬ęcomiendo¬Ľ a las Humanidades. Quiero matizar esto √ļltimo. La propia condici√≥n recolectora que han tenido las Humanidades al menos durante la √ļltima mitad del siglo pasado, le ha impedido moverse con rapidez, ha atrofiado los m√ļsculos que le hubieran permitido cambiar, evolucionar y adaptarse. Desde luego esta necesidad s√≥lo es inteligible bajo el marco capitalista, pero esa no es la cuesti√≥n (al menos no √ļnicamente). Esta inercia ahora propia de las Humanidades est√° limitando su capacidad de expansi√≥n, se ha recluido en un nicho elitista y niega sistem√°ticamente las nuevas formas de humanismo. El humanismo de primera, como el que defiende la alumna anterior, impide la aceptaci√≥n de las nuevas formas, relegando a √©stas a un humanismo de segunda, un humanismo nuevo, un humanismo que comienza a utilizar las herramientas que s√≥lo ahora existen. Estas Humanidades digitales provienen en su mayor√≠a del resto de disciplinas, la poca permeabilidad de las Humanidades cl√°sicas ha sido un fuerte freno, pero no el suficiente. Agazapados en su propio grafo de conocimiento y con un crecimiento lento y pesado, est√°n ahora viendo como la tecnolog√≠a extiende sus caminos hasta los nodos m√°s aleda√Īos, configurando lo que ser√° una nueva era para las Humanidades, las Humanidades Digitales.

Parte II.

Y como segunda cuesti√≥n, que tampoco quiero dilatarme demasiado, el debate se centra en una observaci√≥n hecha por un alumno en clase: “¬Ņcu√°les son los argumentos para afirmar que Julian Assange es un humanista? Y, consecuentemente, ¬Ņde qu√© ¬ęhumanismo¬Ľ ser√≠a representante?”. Las comillas en humanismo no son m√≠as, sino del Prof. Su√°rez. ¬ŅSignifican quiz√°s que la respuesta puede estar encaminada a que no se trata, en efecto, de ning√ļn tipo de humanismo? Pese a mis limitaciones, mi opini√≥n es clara. Es evidente que todo el fen√≥meno WikiLeaks est√° levantando ampollas en el mundo entero, al que no le faltan ni fieles seguidores ni duros detractores. Est√° poniendo de manifiesto algo que se sospechaba desde hace tiempo: los gobiernos peque√Īos ceden ante las presiones de los grandes. Como ejemplo m√°s pr√°ctico de esto podemos ver lo que pas√≥ en Espa√Īa con la llamada Ley Sinde, hom√≥nima de la feancesa Hadopi de Sarkozy. V√≠ctor R. Ruiz expone en tres magn√≠ficos art√≠culos:¬†¬ęen 2007 la Embajada americana no est√° nada satisfecha con los avances en materia de protecci√≥n intelectual en Espa√Īa, y establece un plan a varios a√Īos vista, que requerir√° la atenci√≥n especial de la Embajada y de otras agencias gubernamentales en Washington. El plan consiste en presiones a todos los niveles. El objetivo es que el Gobierno espa√Īol apruebe primero una ley para avisar a los usuarios que est√°n descargando contenidos con copyright, y en base a la experiencia, apruebe posteriormente la legislaci√≥n para cortar el acceso. Tienen en cuenta las elecciones de 2008: antes de ellas el gobierno no tendr√° margen de maniobra, y tras ellas creen que s√≥lo hay un periodo de un a√Īo para la aprobaci√≥n de medidas impopulares¬Ľ. Todo esto, incluidas las medidas torticeras que se proponen, tiene visos de hacerse realidad a pesar de los cables publicados correspondientes de la Embajada de Madrid (07MADRID2305). Sin embargo, parte de la sociedad espa√Īola se levant√≥ en contra del enga√Īo. Podemos decir que WikiLeak les permiti√≥ alzarse con la raz√≥n y la justicia como reclamo. Esto es lo que est√° generando WikiLeaks, respuesta, respuesta inmediata para aquellos que no quieren ser enga√Īados m√°s tiempo. Pero el trabajo de WikiLeaks no ha sido un trabajo humanista, sino un meticuloso trabajo de captaci√≥n y (escaso) tratamiento de la informaci√≥n. Ha sido, pues, una tarea del periodismo m√°s puro, del no sujeto a l√≠neas editoriales controladas por entidades y sus intereses econ√≥micos. Y la cabeza visible, Julian Assange, no es m√°s que eso: la punta de una organizaci√≥n capaz de seguir funcionando pese a las bajas. Sin conocer cu√°les son las aspiraciones y objetivos de la WikiLeaks, sin saber a ciencia cierta si su finalidad es precisamente devolver un poco de justicia y no deshumanizar los valores humanos, sin tener constancia de si entre las metas de la organizaci√≥n est√° el estudio de los propios datos que revela y los enlaces que est√° poniendo de manifiesto,¬†el Cablegate se me antoja m√°s bien como una fuente de informaci√≥n cruda, un origen de informaci√≥n anteriormente confidencial pero decisivica. Es, por tanto, algo bien distinto del humanismo.

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